Los que lloran

Bienaventurados 002Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.

Luego de Señalar que el reino de los cielos es recompensa de los pobres en espíritu, viene el segundo enunciado, bienaventurados los que lloran.

¿Cuántas veces lloramos por problemas, por conflictos, etc.? Tal vez muchas si uno saca la cuenta de toda su vida, pero... ¿ cuantas veces lloramos por reconocer nuestro pecado?

A veces pareciera que nos acostumbramos al pecado y no nos duele, olvidamos que sin embargo cuando pecamos el Espíritu Santo se contrista, ya que el pecado nos aleja de Dios. Cuando andamos en pecado descuidamos la relación con Dios, dejamos de escuchar su voz, y nos acostumbramos a aquellas manchas en nuestra vestidura como si fuera algo normal.

Dios es un Dios santo y nos llamó a ser un pueblo santo, por lo que no debemos transar con el pecado en nuestras vidas, debemos día a día esforzarnos por vivir conforme a lo que Dios nos llama. Y si hemos estado viviendo con nuestros corazones sucios, debemos arrepentirnos ante Dios.

Cuando reconozco que necesito a Dios (como nos llamaba a ser pobres en espíritu) me doy cuenta de lo que significa fallarle a Dios, y esto provoca dolor en nuestro corazón, aquellos son los que lloran que son bienaventurados.

Vemos en los Salmos como el rey David lloraba delante de Dios pidiendo su perdón, se había dado cuenta de lo que su pecado había provocado en el corazón de Dios y hubo dolor.

Pero cuando lloramos delante de Dios y nos arrepentimos hallamos consuelo, Dios nos perdona y nos levanta para que volvamos al camino que él ha trazado.

Encontramos el mayor consuelo en Dios, el cambia nuestro lamento en danza, él nos lleva de la vida de pecado a una vida de gratitud porque Dios nos ha hecho libres.