Bienaventurados los mansos

Bienaventurados 003Bienaventurados los mansos,porque ellos recibirán la tierra por heredad.

¿Mansos? Cuando decimos esta palabra suele sonar como la descripción de alguien débil, de alguien sin carácter, sin embargo la naturaleza de la mansedumbre consiste en todo lo contrario: en controlar el carácter.

Piensa, que fácil es enojarnos, y que fácil es gritar y herir a alguien mientras estamos enojados, pero que difícil es frenar en ese momento y decidir que no te gane la ira y contestar tranquilamente y con respeto.

Piensa que fácil es subir a la micro o al metro cuando eres fuerte, pero que difícil es dejar que pasen otros en primer lugar.

Ser manso es una hermosa cualidad que nos habla en primer lugar de Cristo; Nuestro Señor mostró en la cruz la mayor muestra de mansedumbre, aun siendo Dios todopoderoso, se entregó y fue como un cordero a morir por nuestros pecados.

Jesús tenía todo el poder, pero su mirada estaba puesta en nosotros, en el amor tan grande que tiene por su creación.

Una persona mansa es capaz de ceder por el otro, de ser un servidor.

Dentro del Sermón del monte Jesús habla de los enemigos, y nos dice:

“Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;”

Ser manso indica que en primer lugar hay obediencia para con Dios, y que queremos el bien para los demás. 

Si eres bueno para enojarte o te gusta destacar aun pasando a llevar a otros, Dios te da una oportunidad, de amar, de respetar, y pedir perdón cuando haz dañado a alguien.

Si sientes que te han pasado a llevar o te han herido, es momento de perdonar, de orar por aquellos que te hacen mal, pues Dios se encargará de toda situación que estés viviendo.

Y finalmente que no nos dejemos llevar por lo competitiva o agresiva que pueda ser la sociedad, nosotros somos hijos de Dios, recuerda a lo que te llama Dios, y que siempre Él tiene el control.