Los que tienen hambre y sed de justicia

Bienaventurados 004Bienaventurados los que tienen hambre y sedde justicia, porque ellos serán saciados.

La queja es algo que uno suele escuchar mucho, siempre hay alguien que no está conforme y expresa su malestar, tanto en conversaciones, en redes sociales, como también a través de grupos y movimientos sociales que salen a las calles a marchar y protestar contra lo que consideran injusto.

Cuando alguien pide justicia es porque considera que merece algo, o a la inversa, considera que alguien debe ser castigado.

Si esto significara tener hambre y sed de justicia, el mundo estaría lleno de ellos, pero esto no es así pues vemos a nuestro alrededor más gente inconforme que a alguien sintiéndose saciado. Entonces… a ¿qué clase de justicia se refiere la Biblia?

Si vemos a lo largo de la Biblia el estándar de lo que Dios quiere, entendemos que la vara está alta. Lo que Dios desea es santidad, pues sin santidad nadie verá al Señor, y Dios quiere permanecer cercano a su creación; es por esto que envió a Jesucristo a morir por nosotros, para acercarnos a él.

¡Nadie puede decir que es justo ante Dios por sus propios méritos!

Si frente a Dios empezamos a exigirle lo que merecemos, no será un premio lo que recibamos, claramente todos nos encontramos en falta, y solamente podemos ser justificados mediante Cristo.

Imagine esta justicia, en que aun siendo nosotros indiscutiblemente culpables el mismo juez provee una salida. Una justicia llena de entrega y de amor. Es una hermosa noticia que debemos compartir.

Tener hambre y sed de Justicia no es que se cumplan nuestros deseos, sino un anhelo porque se cumpla la perfecta justicia de Dios. Significa que se haga la voluntad de Dios, que podamos ser capaces de decir: “Que se haga tu voluntad Señor, no a mi manera”. Nosotros aun siendo salvos tenemos pensamientos tan alejados de lo que Dios desea, por lo que es la más sabia decisión escuchar cual es la voluntad de nuestro Señor.

Si bien nosotros hemos conocido a Cristo, hay mucha gente que aún vive de manera egoísta y que se aprovecha de los más débiles, vemos que a la corrupción se le llama justicia y a lo malo bueno. Y una sociedad alejada completamente de lo que Dios desea.

¿Debemos cerrar los ojos ante esta realidad? Claro que no, pues Dios nos mandó a ser sal y luz del mundo, no a alejarnos de él. Debemos levantarnos a ayudar al que lo necesite y a luchar por una sociedad diferente.

Pero debemos entender que la solución para el mundo se encuentra precisamente en Dios, en servir como Cristo sirvió a otros, en amar como Cristo lo hizo, en entregar el mensaje con tanta pasión y amor por aquellos que no conocen a Dios.

Cuando nos decidimos a vivir abrazando la pasión por compartir el mensaje seremos saciados, pues veremos vidas cambiadas, veremos a personas encontrando la paz verdadera y una esperanza mayor que cualquier circunstancia.